viernes, 31 de agosto de 2012

Y llega la nueva rutina


Foto: Picapino

Manuela está en la guardería. Hoy se queda sola por primera vez, incluso va a comer allí. Y yo no estoy nerviosa. No. Nada de nada. Ni un poco. Y por eso tecleo a mil por hora. Y por eso no sé si levantarme o sentarme. Y por eso tengo que frenar los impulsos contínuos de llamar a la guardería para preguntar si mi retoña está bien, por mucho que me diga Javi que no ha llorado ni cinco minutos seguidos después de que él se fuera. Mola que prefiera jugar con sus nuevos amigos que llorar, eso la honra, pero, ¿y si ha vuelto a llorar luego? ¿Eh? ¿Qué me decís a eso? Lo mismo tendría que llamar para preguntar... Menos mal que no estoy nerviosa y puedo controlarme.

Así que aprovecho que tengo tiempo para darme cuenta de que hace tanto que no lo tengo que no sé qué hacer con él. Tendría que hacer algo como trabajar en la carpintería y subir fotos a la nueva web. O por lo menos, solucionar el tema de la plancha, pero ya lo he intentado. He hablado seriamente con camisas, pantalones y sábanas para pedirles en nombre de la autoridad competente que se disuelvan y que rompan arrugas de una vez. Pero se empeñan en mantenerse apiñados y arrugados, saltándose a la torera la orden ministerial vallecana de que más de dos prendas apergaminadas después de semanas de abandono no deben nunca permanecer unidas creando un montón taladraconciencias. Ni caso me han hecho.

Quedan 45 minutos para que Javi la recoja de la guardería y la traiga sana y salva a casa, con su madre, que es una mujer madura y que sabe dejar espacio a su prole para que se desarrolle de forma independiente, sí, sí, sí. Mientras la abrazo, claro.

No os asustéis, que el lunes ya comenzamos a hablar de la carpintería en serio.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Cara pez deja de serlo

Foto: Oleksandr Hnatenko, vía Kireei
Para que se me quite la cara de pez que tengo, necesito cultivar el alma. Poder mirar al infinito sobre un acantilado y no pensar en la lista de la compra sino en la profundidad de la vida y su trascendentalidad. Y no seguir inventándome palabras como esta que acabo de escribir y que me dice amablemente la RAE que no existe en el léxico español, mira tú qué maja.

Cuando se consolide esto de la guarde de Manuela, que áun estamos en el periodo de adaptación y aún no he llorado, quiero hacerme unos cursos que me permitan petarlo ya en la red y propulsar la carpintería hasta el infinito y más allá. O al menos en la Comunidad de Madrid. Aunque me he enterado que dentro de poco el hombre llegará a Marte y por las fotos intuyo yo que ahí hará falta mucha tarima de exterior y mucha casa modular de madera que alegre el secarral. Siemre alerta a los nuevos yacimientos de empleo.

Si alguien se entera de curos guapos y baratos que lo comparta. Que rule la información. Yo personalmente, de momento me tiro por el tema de las redes sociales y el marketing online, temas de programación básica de webs y blogs para poder tunearme la mía sin necesidad de acudir a nadie y cosas de contabilidad o algo así. Lo demás, que espere. Claro que si veo un curso chulo que me puede servir que no es de nada de esto, pues seguro que caigo en la tentación. He visto uno de punto que... ¿cómo que no me sirve para la carpintería? No sabéis el frío que pasa mi Javi en el taller en invierno...

Lo dicho, si sabéis de algo, se agradecerá la información pertinente, actualizada y debidamente ordenada, jajaja. Gracias, pueblo.

lunes, 27 de agosto de 2012

Retomamos nuestra rutina

Fotos: Picapino
Hola, ya estamos de vuelta de las vacaciones. Imploramos a la providencia que nos dejara eternamente de relax en la playa tumbados al sol y rebozados como croquetas en la arena, pero nada de nada. La providencia estaba de paseo y lo único que había por nuestras cabezas era el sentido común recordándonos que la cuenta bancaria cuesta llenarla pero se vacía en un periquete cuando uno usa un plástico extraño llamado VISA. Pues vaya chasco, tengo entendido que hay que trabajar para recargarla.

Parece que ya es incluso septiembre por casa. Nada de remolonear la última semana de agosto. Javi anda de acá para allá poniendo lavadoras, hoy comienza la aventura de Manuela y su guarde en periodo adaptación (soy una mujer madura y no voy a llorar, soy una mujer madura y no voy a llorar, soy una mujer madura y no voy a llorar), yo estoy con el blog y contestando montones de correos de clientes potenciales (vale, esto no), tengo que ultimar la nueva web y el blog para presentároslo la semana que viene (sí, sí, ¡ya lo tenemos!) y tengo que decidir qué dieta sigo a partir del lunes para que la gente deje de darme la enhorabuena por mi embarazo de sixtillizos. Eso sí, todavía en pijama. Hay una niña dentro de mi que se resiste a aterrizar en la realidad.

Os dejo unas foticos de las vacaciones. Los que seguís nuestro perfil de facebook (no la página, sino el perfil de Picapino) ya las habéis visto en su mayoría. Pero ¿qué me decís del collage que me he marcado con el PicMonkey? (Castillos en el aire, nunca os estaré suficientemente agradecida por este descubrimiento. Por cierto, ¿cuándo llegan las mochilas o maletas?).

viernes, 17 de agosto de 2012

La playa tiene un imán

Foto: Jimena Roquero
Nos vamos de vacaciones unos días a Málaga a disfrutar de nosotros y de la playa, que con su existencia imantada nos atrae como polos opuestos y nosotros nos dejamos llevar por las fuerzas físicas. Volvemos en nada, que esto del retiro espiritual y la buena vida es siempre escaso y corto. Además, tenemos que estar aquí porque nuestra preciosa Manuela empieza la guarde y tenemos la semana de adaptación a finales de agosto. Es decir, que yo tengo que llorar mucho mientras me adapto a que ella haga amigos y se divierta.

No sé si postearé algo, porque me apetece desconectar y eso. Pero lo que sí haré, que me conozco y tengo un iPhone, es entrar en el correo de vez en cuando mientras Javi no me mira, jajaja. Aunque no estemos, los buzones siguen abiertos y estamos encantados de que deis señales de vida y nos contéis dónde andáis.

Un abrazo, almas de cántaro.

Estanterías en cualquier hueco






Fotos: Jimena Roquero
No tengo cubertería de plata, ni una vajilla de porcelana delicada, tampoco tengo grandes joyas con diamantes ni colecciones extrañas (tengo muchos cuencos de diferentes partes del mundo pero no cuenta como colección ni como extraña, ¿no?). La ropa tampoco es lo mío. Lo único que acarreo de un lugar a otro son mis libros (tampoco una cosa descomunal), de modo que cualquier sitio extra en casa que pueda albergar una serie de baldas para ponerlos, es bienvenido. ¡Y eso que me he desecho de un montón! Quizás Javi no estaba tan descaminado cuando me intentaba convencer de que los contenidos de los libros que usaba cuando estudiaba la carrera hace tiempo que dejaron de estar vigentes. Que el descubrimiento de la célula no está de rabiosa actuallidad en la comunidad científica. Que nunca me voy a leer los pilares del estado del bienestar en la sociedad moderna y el papel de las ONG en este circo si lo que me encanta es la novela negra. Vaaaaaaaale, ¡pero ni uno más!

Esta estantería la hicimos en el recibidor de casa. Como la pared en la que iba sonaba a hueco, hicimos un boquete considerable en la misma para ver si podíamos ganarle unos metros al vacío que había detrás del pladur, pero nada. Allí había un montón de cosas no identificadas. Así que todo se solucionó con unas traseras en blanco que sobraban en el taller que taparon el desaguisado tan ricamente. Lo mismo se nos cuelan Diminutos por la noche pero nunca lo sabremos porque nadie sabe dónde están. Claro que qué importa, si son seres bondadosos que están viviendo con nosotros.

jueves, 16 de agosto de 2012

Una mesa de dibujo









Fotos: Jimena Roquero
Manolo se había enamorado en la red de una mesa pero necesitaba adaptarla en medidas y forma a lo que él necesitaba para dibujar. Miró y miró y al final, cogió el móvil y marcó el número de su hermana, esa que tiene una carpintería con su chico, y le pasó un croquis de lo que venía siendo su mesa ideal y que no podía encontrar en ningún sitio.

Yo me debato mucho antes de enseñar esta mesa (de hecho veréis que en la galería de imágenes del blog y del Pinterest no está) porque la gente puede pensar que intentamos pasarlo por un diseño nuestro y no es así. ¡Este diseño es casi igual a uno existente! Además, nosotros no nos dedicamos a diseñar muebles, sino a hacer lo que nuestros clientes nos explican (muchas veces, si lo piden, con nuestro asesoramiento) Lo que pasa es que mi hermano necesitaba que fuera más grande que la real y que fuera abatible, con unos cajones para los cientos y miles de bolígrafos y rotuladores que tiene.

En fin, que aquí está la mesa y que espero que os guste.
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